Cómo hemos cambiado.
08/03/2010
En este mundo de las cofradías parecemos estar fuera de tiempos y modas, parece que vivieramos en un lugar inamovible, y sin embargo nada más lejos de la realidad.
En nuestro mundo cofrade también estamos a merced de las modas, y la principal y que más varía con los años son las que nos imponen los floristas en la mayoría de los casos.
Para muestra el paso de la Dolorosa, Nuestra Señora de los Dolores a través del tiempo.
Vemos en esta primera imagen, del archivo familiar, a la Virgen en los años sesenta un adorno floral sin grandes volumenes, un monte de blancos calves es el sustento fundamental del adorno de un paso al que todavía le faltaba uno de los cuerpos y que sin embargo destaca su belleza en la sencillez del adorno.
En esta segunda foto, también del archivo familiar, de principios de los setenta vemos como el adorno gana volumenes sobretodo en la parte delantera, vemos como a los claveles se les suma hojas verdes para dar mayor sensación de cantidad floral.
En esta foto de finales de los setenta perteneciente al mismo archivo que las dos anteriores, vemos como las flores dejan de formar un todo para repartirse en diferentes centros por el paso, se añaden flores de vara, en este caso pareen nardos, lo que dan un volumen extraordinario incluso llegan a tapar la parte inferior de Nuestra Señora con el adorno. Aún así la orfebrería del paso queda libre para su contemplación.
Llegamos a los ochenta y con ellos llega el color, la foto es del archivo familiar, la Virgen aparece con menos flores pero añadiendo el toque de color, en este caso rosa, dejan más libre el paso para poder observar el maravilloso trabajo de orfebrería que posee el mismo.
La Virgen avanzando los ochenta llega al más curioso de los adornos al menos bajo mi punto de vista, se mezclan los colores que representan a la Virgen, le blanco de pureza y el rosa de su celestial maternidad, forman un curioso adorno sin llegar a ser excesivo y poniéndose en consonancia con las ropas hebreas que lleva la Dolorosa burgalesa.
Las flores de vara elevan levemente los centros dotándoles de volumen sin ser excesivo. Foto del archivo familiar.
Y llegaron los noventa y con ellos los excesos, quién no recuerda las famosas columnas de claveles de Nuestra Señora, los centros de flores expandidos sin mesura hacia el exterior. Los claveles y nardos eran la base de estos más que excesivos centros florales que se abrían en los lugares en los que había que apreciar el trabajo que lleva el paso de la Reina de San Gil. Foto del archivo familar.
En el año 2005 se cambia al florista y con él elestilo, si bien antes se retoma un estilo más sosegado en el que de nuevo podemos observar el trabajo del paso, en el adorno de 2006 que podemos observar en la foto de nuevo no se puede observar, los centros de flores se difuminan sin llegar a formar un monte, eso sí tapando en exceso el paso, se aumenta la variedad floral en el adorno, la Dolorosa queda libre para que la podamos observar de manera clara.
El año pasado, 2009, más de lo mismo, los centros se sobrecargan de flores que cada vez difuminan más los contornos del paso y casi eliminan la orfebrería del miso, eso sí la Virgen queda en todo su esplendor. La foto es mía.
Ahora bien cada tiempo lo suyo, pero yo me pregunto si no sería posible recuperar algún año el adorno de claveles blancos en monte, o las flores rosas mezcladas con las blancas, estaría bien poder ver un cambio en este aspecto y sobretodo estaría aún mejor poder ver el maravilloso trabajo que Maese Calvo realizó para María santísima de los Dolores y poder ver su riqueza ya que también eso es arte.
Saludos.
Trompeta-sangre.

